lunes, 23 de noviembre de 2009

De caballos y de amistades...


Me gustan los caballos y los perros, me gusta salir a cabalgar un rato, pasear por el monte con mi perro...me gusta el contacto con esos dos animales que han acompañado al hombre, desde tiempos ancestrales, en su evolución, en sus logros, en sus conquistas, en sus ocios...si, me gustan los caballos y los perros.


Ayer viendo las noticias de la TV, me quedo sorprendida con una noticia: se ha recuperado una raza catalana de caballos. Desconocía su existencia así como su casi desaparición por lo que preste atención a lo que comentaban. Casi me caigo de la silla cuando oigo que esa recuperación a sido para poder poner en nuestras mesas jugosos filetes de carne de potro catalán. Caballos criados en libertad en pastos de altura, crianza que se ha logrado con dinero de la Generalitat, es decir de todos, y que gracias a estas subvenciones su carne no será prohibitiva en cuanto a precio. Me da la nausea...y tengo que ir al baño a vomitar... es algo superior a mi, no puedo concebir que la gente coma caballo o coma perro...sencillamente no puedo.


Y una vez calmado mi estomago, apagada la TV y mas relajada ...vienen a mi mente unos hechos y me doy cuenta del por qué de algunas cosas que no entendía. La cosa pasó hace un par de años en uno de mis viajes a Egipto; hubo una serie de malos entendidos o mejor dicho de diferentes puntos de vista sobre unos hechos y como soy de natural poco dado a dejarme pisar, sobre todo si presiento llevar razón, pues perdí una amistad con alguien a quien estimaba mucho. Una querida amiga con la compartía aficiones, viajes, coincidencias y en la que tenía puesto un gran cariño y confianza. En ese viaje rompimos nuestra mistad... y siempre me ha perseguido, en estos dos últimos años, la sombra de haber sido injusta, de no haber sabido reconducir la situación para no perder la amistad, daba vueltas y mas vueltas en mi cabeza buscando la manera de justificar mi enfado con ella y el no haber querido arreglar esa situación. Pero de pronto y después de lo de los potros como alimento...recordé algo que nos pasó en un viaje que hicimos, esta amiga perdida y otras dos mas compañeras de viajes, a Italia. No recuerdo si pasó en el viaje a Roma o en el de Venecia...pero allí, y sin darme yo cuenta fue cuando realmente se rompió nuestra amistad.


Fuimos a comer a una trattoria y en la carta había pizza con carne de potro; mi amiga llena de alegría dijo que la encantaba comer caballo, que hacía tiempo que no lo comía pues no encontraba una carniceria que la tuviera y que se pedía una pizza de esas para comer. Le pedí por favor, de forma educada y confiando en nuestra amistad, que estando yo en la mesa no pidiera algo semejante. Se echó a reír diciendo que eso eran tonterías que la carne era carne fuera del animal que fuera y que yo estaba cargada de puñetas...intenté razonar mi postura pero mas decía yo y mas se reafirmaba ella en su comanda de pizza. Al final yo callé, ella comió y , ahora lo se, algo se rompió.


Pues eso... que me gustan los caballos, que son animales maravillosos cuyo destino no debería de ser el de servir de guarnición a una pizza.


No a la crianza de caballos para su consumo...no.


Los caballos de la foto son unos hermosos frisones...y no, esos no los crian como al pobre potro catalán... :(

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