viernes, 7 de noviembre de 2008

Soñando


Dicen que soñar no cuesta dinero y con los tiempos que se nos echan encima, con esa "refundación del capitalismo" (me pongo a temblar con la sola mención de que van a tocar algo) que quieren hacer los "capitalistas" ahora que se han quedado sin capital y sin consumidores, es lo único que nos queda...aparte , claro está: de los amigos, la familia, un buen Riverita, un agradable perfume, la sonrisa de un niño, un día hermoso de sol, una tarde lluviosa, una buena nevada...la verdad es que hay muchas cosas que no valoramos en su justa medida y que al fin y al cabo son la sal y pimienta de la vida, la hiel ya la ponen los demás.

Pero sigamos con el sueño, me gustan los barcos, me gusta vivir a bordo, oler ese especial olor que se crea en él, y mas si la embarcación es de madera y tiene algunos años. Olor de agua, de sol y luna, de madera reseca, de madera mojada, de aceite de motor, de cera y tabaco, café y ron...de botas de goma en día de tormenta, de bronceador en plena canícula...de piña, coco y mango; de pescado recién subido a bordo de pan horneado, de arroz caldoso...Si, me gusta vivir a bordo.

Tender mi ropa al sol, echarme una siesta en cubierta, una palmera me sirve de amarre, una tabla es suficiente para bajar a tierra. Tierra arenosa del desierto, que entra por todas partes cuando sopla el hansin, que se pega a la piel y por mas que te laves no acaba de irse. Dátiles madurados al sol que me trae un viejo, sabe que me gustan, tomamos un te y fumamos en silencio viendo el sol hundirse en el desierto.

Me gusta el mar, pero mas me gusta un río, grande y poderoso, amante esquivo, amenaza y caricia.

Si soñar no cuesta dinero...pero ¿Realmete ha sido un sueño?-

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