miércoles, 4 de junio de 2008

Sentimientos II


Fidelidad y Lealtad. ¿Se pueden poner ambas en el capitulo de sentimientos? o mas que un sentimiento se trata de actitudes ?. No se, podríamos perdernos con mucha facilidad en una discusión semántica y no sacaríamos nada en claro; yo creo que ambas cosas: Fidelidad y Lealtad, pueden ser tratadas como un sentimiento cuando son proyectadas hacia algo o alguien o como una actitud cuando es un compromiso personal.

Vaya por delante que soy persona de fidelidades, en plural si. Sin embargo no soy persona de lealtades cuanto esta conlleva la aceptación de leyes y normas, sean humanas o divinas, pues las leyes siempre comportan un lado oscuro. Para que nadie se lleve a engaño, jamas sería leal a una religión que me comprometiera a ir contra mis propias ideas, lo mismo sirve para acatar ordenes que no se si pueden ser justas o no, o para juramentar leyes que puedan no ser lo justas que creemos. En una palabra puedo ser leal hacia una persona a la que quiera y respete pero no serlo hacia un gobierno, un rey o una cabeza visible de una religión determinada...creo que queda claro la diferenciación que hago...¿no?.

Para mi la Fidelidad es la adopción de un compromiso de forma consciente y voluntaria, sea en amor, amistad o por deber. Ese compromiso que se toma un buen día debe proyectarse hacia el futuro aun a sabiendas o no de lo que nos pueda deparar ese futuro. En cierta forma es un valor moral hacia los pactos y los compromisos. No engañar y no traicionar para mi es algo fundamental en las relaciones tanto de pareja como de amistad. En esa toma de compromiso hacia alguien o hacia algo, hay un alto riesgo de equivocación ciertamente, pero son riesgos que creo vale la pena de correr.

Lo malo viene cuando por la causa que sea se rompe esa Fidelidad, o ves que debes de romperla y no lo haces...¿por qué no se hace?... pues creo que es simple de ver, romper esa Fidelidad es reconocer nuestro propio error al haber contraído ese compromiso... y eso es de difícil aceptación.

Y así viajé por toda la tierra y fui un peregrino durante toda mi vida, solo, un extranjero en tierra extraña. Después Tú hiciste crecer en mí Tu arte por debajo del hálito de la terrible tormenta que ruge en mi interior. (Paracelso)


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