domingo, 5 de octubre de 2008

Otoño



Hoy tengo un día particularmente feliz...¿por qué?...pues no tengo la menor idea y si la tengo no la voy a decir, no quiero ser indiscreta.
Pero he amanecido radiante, feliz, tranquila y muy...pero que muy ilusionada. Y eso que estamos en Otoño, en todos los aspectos...Otoño.
Cuando parece que la vida va desapareciendo, cuando el suelo se llena de las hojas que pierden los arboles, cuando todo, en la Naturaleza, se va preparando para el frío que se aproxima, es en estos días que todo parece que va muriendo lentamente cuando nace uno de los manjares mas exquisitos: las setas.
Es tiempo de setas, los paseos por el monte en su busca es uno de los momentos que mas me gustan de este época del año. Y si es de forma compartida mejor que mejor...

Son como un premio, un caramelo que la naturaleza nos da; cuando vemos que lo bueno termina y pensamos que vamos hacia el periodo de frío y languidez, de días cortos y noches frías, de pronto nos encontramos con esos regalos que nos hace recordar que nada está perdido que todo tiene un por qué, un antes y un después, un nacimiento y una muerte...es reconfortante encontrar un algo o un alguien que nos lo recuerde y que por esa razón nos haga sentir vivos...nos haga sacudir la rutina y nos llene de gozo.

Si, es tiempo de setas y de promesas...el ciclo termina y se renueva...

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