lunes, 20 de octubre de 2008

Selva negra



Es curioso, cuanto mas veo de nuestras manifestaciones artísticas, en ellas incluyo las funerarias, mas me gusta el Egipto Antiguo.

Esto viene a cuento por mi visita de hace unos días al cementerio genovés de Staglieno. Allí hay de todo es verdad pero es un todo hecho por los vivos para enterrar a sus muertos; alguno pensará que esto es una perogrullada pero no es así. La gran diferencia que nos separa, además de la natural del tiempo, es que en el Egipto Antiguo los vivos se hacían sus propias sepulturas y plasmaban en ellas su vida cotidiana, dibujaban en las paredes de sus moradas de eternidad la vida, una vida alegre y llena de gozo. No hay dolor mas que en las plañideras que acompañaban el cortejo funerario y es un dolor mesurado y lleno de simbolismos del propio renacimiento a una nueva vida.
Sin embargo , en los monumentos de Staglieno, hay algunas representaciones que dejan con el aliento cortado, mas que nada por qué una no sabe muy bien si es una venganza o un deseo del vivo que hace el mausoleo para que la persona allí enterrada se pierda , en su otra vida, en una selva salvaje e inhóspita.

El anterior comentario es una reflexión que me surgió al ver la representación de la fotografía que pongo hoy, y que al volverla a ver en el pc me ha reafirmado en la primera impresión que tuve. Un escalofrío recorrió mi espada al verme plantada de frente a esa mujer que parece presa de un terror intemporal y frío; perdida por un sendero que parece no tener fin, con el vacío delante y la frondosidad tenebrosa detrás... Solo una frase en la lápida: Selva Nera...simplemente inquietante.
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